Llamadas desde el cielo
Era un día
como cualquiera y empezaba la rutina de todos los días.
Mariev dio un salto de la cama y se apresuro a llevar a sus dos pequeños
niños a la escuela. Se despidió
de su marido y agarro camino.
Mariev es una mujer de 30 años, es de
estatura media, tiene unos ojos oscuros a pesar de que es rubia y blanca como
la nieve. Ella hizo las cosas bien: terminó su carrera, se casó, formó una
familia y tiene muchos proyectos por delante. Ella adora a su marido Gonzalo;
se conocieron en un café un día como hoy. Sus hijos Misael y Mateo, son su tesoro más
preciado.
Luego de haber dejado sus hijos
en la escuela, se dirigió a su trabajo.Mariev trabaja en una asociación
altruista, su prioridad es estar al servicio de los demás. Ella
ha realizado grandes labores que se reconocen por toda la comunidad.
Luego de un largo día, era
hora de volver a casa. Conducía mientras recibió una
llamada de su asistente, y fue así como esa llamada se convirtió en la más cara
del mundo.
Todo se volvío muy confuso,
no sabía en
donde estaba, tenía miedo. De pronto pudo ver un resplandor verdaderamente
cegador, una vez que se acustumbro a el pudo ver como una espesa niebla la cubría. Luego
veía como un
silueta se iba acercando a ella, Mariev temblaba sin parar.
Sintió un gran
alivio al ver un hombre vestido de blanco, era un poco bajo de estatura, pero
sus alas eran enormesenormes; pero ¿a qué se debia
todo esto? El empezó a hablar:
-Puedo ver tu cara de
incertidumbre, no temas.
-¿Quién eres tú?-
preguntó Mariev aún con
temor.
-Mi nombre es Gabriel-respondió el
hombre- yo siempre te cuide en tu estancia allá abajo.
-Entonces... ¿Estoy
muerta?
-En estos momentos te
encuentras entre la vida y la muerte. Veras-comenzó a
explicar-tuviste un accidente automovilístico muy fuerte. La familia
sufrio algunos golpes, exepto tú y alguien más que venía en el
otro vehículo.
-No puedo....- Mariev empezo a
llorar, era un lamento inconsolable.
Gabriel se acercó a ella,
le dio un abrazo y luego de un rato la llevo a una especie de oficina.
-¿En dónde
estamos?-pregunto Mariev un poco desorientada.
-Aquíse
registran todos los que llegan y todos los que se van, es decir, los que están por
nacer;pero tu debes de registrarte para que puedas encontrar la paz.-la tomo
del brazo llevandola hacia las secretarias que trabajaban sin parar.
-¡No, espera! Me gustaría hablar
con el Gran Señor- pidió Mariev.
-Eso esta muy difícil, el
esta muy ocupado- mira su reloj- ¡a esta hora atiende a los
llegados! si corremos podemos alcanzarlo
Y así fue, se
apresuraron y llegaron con otra secretaria, le pidió Mariev
si podía hablar
con el Gran Señor, ella le dijo que no se encontraba pero estaba ahi uno de
sus muchos representantes, por lo que aceptaron y pasarón.
El lugar era una especie de
tribunal, el representante se encontraba en un asiento alto, saco un libro
gigante y empezo a leer la vida de Mariev.
-Tomen asiento porfavor,
veamos-comenzo a leer-fuiste una buen mujer, cumpliste tus metas, estuviste al
servicio de los demas y oh...- de repente se detuvo.
-Mire, se que fue mi culpa y me
arrepiento muchisimo, pero me gustaria pedirle un favor-dijo Mariev.
-Los accidentes pasan hija mía, pero
debo consultarlo con mi superior, es muy raro que concedamos favores, esta
decisión no la
puedo tomar yo solo- se paro de su asiento y desapareció.
Luego de algunos minutos, el
representante volvió y dijo:
-Mariev, tus acciones entre los
mortales te han salvado, hemos decidido darte 3 deseos, pero ten cuidado con lo
que pides-le advirtió-ahora te puedes ir y una vez que termines regresaras aquí, para
dar el veredicto final.
-Asi sera mi señor-contesto
Gabriel-vamonos Mariev.
Salieron de la sala y Mariev se
sentia muy contenta, podía hacer lo que quiera y de inmediato se puso a pensar lo que
haría con su
primer deseo. Luego de pensarlo varias veces, le compartió su idea
a Gabriel.
-Oye Gabriel, ¿Y si pido
un teléfono
capaz de comunicarnos con nuestros mortales?, así tendremos una opotunidad para
despedirmos.
-No se Mariev, y ¡si nos
metemos en problemas!
-De ninguna manera, solo será una
llamda y yo no sere la unica beneficiaria
-Esta bien yo te apoyo-dijo
Gabriel
-Deseo un telefono capaz de
comunicarnos con los mortales-dijo Mariev con todas su fe y en unos instantes
apareció.
Solo había pasaso
1 hora del accidente, sabia que su esposo Gonzalo aún no
estaba enterado de lo sucedido, por lo que no lo penso dos veces y lo llamó:
-Hola mi amor, ¿ya están los niños en
casa?-preguntó Mariev
-Así es mi
amor, ¿Cómo te fue
en el trabajo?- preguntó Gonzalo
-Bien, pero tuve un imprevisto
y llegaré un poco
tarde.Te amo, eres lo mejor que me a pasado en esta vida, cuida de los niños, diles
que son lo mas preciado que tengo y siempre veré por ellos, nunca los dejare
solos. Si llego a tomar una mala decisión, te suplico que me perdones..-Mariev
estaba a punto de estallar en lágrimas, por lo que no podía decir
una palabra más.
-Mariev, yo también te amo,¿te
encuentras bien...?-Mariev colgó.
En cuanto colgó Mariev,
Gonzalo vio en las noticias el tragico accidente, por lo que avisó a sus
padres y salió de inmediato al hospital.
-No aguanto Gabriel, quiero
verlos por ultima vez-ella seguía llorando
-Si es lo que deseas,
adelante-sonrió Gabriel.
En un parpadeo, estaba en el
hospital, paseaba por los pasillos hasta que encontró una mujer
que tenia su cara hinchada del golpe que recibio y estaba conectada a muchas
maquinas que al parecer era la que la mantenia con vida. Entró a la
habitación y vio a
un hombre totalmente destrozado, era su querido Gonzalo, se acerco a el y lo
acaricio por ultima vez sin que el se diera cuenta de su presencia, salio de la
habitación y vio a
sus padres y a un lado estaban sus pequeños hijos, se acerco a ellos y
se despidio de igual manera y nadie la vio.Estaba a punto de regresar, cuando
escucho un llanto muy fuerte. Ese llanto era de la familia que venia en el otro
coche, su hijo se ponía cada vez peor, Mariev se paralizo al ver que un niño de 6 años estaba
en la mismas condiciones que ella.
Gritó con
tanta rabia, se sentía tan culpable. Por lo que cerro sus ojos y dijo:
-Deseo que el viva, yo
no...-pidió Mariev
de todo corazón.
Cuando levantó la
mirada, pudo ver como el niño abrio los ojos y como toda su
familia festejaba, con una sonrisa en el rostro Mariev regreo al cielo.
-Mariev sabías que
con ese último
deseo te podrías salvar- dijo Gabriel y le dio un fuerte apretón-eso fue
un gran sacrificio, ¿porque lo hiciste?
-Porque de alguna manera yo ya
viví, me
duele despedirme de lo que fue mi vida, pero asi son las cosas. Ese niño tiene
todo un camino por delante, además yo provoque ese accidente.
-Ya no digas mas Mariev, ese
accidente se borra con lo que acabas de hacer, su familia te lo agaradecera
muchisimo-le dijo Gabriel.
Juntos fueron al tribunal a
presentarse con el representante como habían acordado.
-Mariev, el haber sacrificado
tu vida por la del niño no tiene precio. Lo del telefono es muy buena idea, te
aseguro que le daramos un buen uso.-dijo el representante- Te informo que te
ganaste tu pedazo del cielo, además, te tengo un gran regalo para
ti. Podras bajar a la tierra de los mortales, encarnandote en personas que
tengan lazos cercanos a tu familia, tambien los cuidaras y podras verlos desde
aca arriba,asi podras ver crecer a tus hijos y ver como todos triunfan en la
vida.
-¿Habla en serio señor? En
verdad ¡muchisimas
gracias!-contesto con una sonrisa
-Gracias señor,
estamos muy agradecidos-contesto Gabriel
-Anda hijos míos vayan
a disfrutar su nueva vida-los despidio el representante
-Asi será mi señor.
Cuando salió Mariev
del tribunal, pudo escuchar la voz de su marido quería saber
de donde venía y empezó a buscar por todos lados.
Gabriel le mostró la escena, estaba Gonzalo en la habitación del
hospital, desesperado por salvar a su mujer.
-¡No me hagas esto, no te
vayas!-gritaba Gonzalo con mucho dolor, pero era en vano Mariev ya se había ido.
Gonzalo se asustó, al ver
que la ventana se abrió de un golpe, sintió un corriente de aire y junto
con ella alacanzó a escuchar un voz decir:
-No temas amor mío, yo los
cuidaré desde mi
cielo.
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Por:Rocío González
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