En la etapa de la adolescencia, iniciamos la búsqueda de la identidad (es un largo proceso), en esta búsqueda nos plantemos preguntas como: ¿Quién soy? y con esta simple pregunta tardamos mucho en encontrar una respuesta. Empezamos a escanear nuestro cuerpo de pies a cabeza y es aquí donde siempre habrá algo que no nos guste de nuestro cuerpo y hará que nos vayamos odiando poco a poco.
En un artículo leí que: "El cerebro humano nos permite almacenar un número infinito de datos. La información, que almacenamos en la experiencia social, se guarda en nuestra memoria a largo plazo en forma de creencias y teorías".
Por ejemplo, si hace algún tiempo te sentías rechazado por la sociedad, cuando crescas te darás quedarás con esa creencia; o si antes te decían que eras gorda, te quedarás con esa opinión de los demás. Pero de nosotros depende que siga siendo así, debemos de amarnos y si es así, por ende buscaremos el bien en cualquier ámbito.
Además por falta de amor a nuestra persona, podríamos caer en depresión o nos haríamos daño por el simple hecho de que odies tu cuerpo, un ejemplo sería la bulimia y anorexia.
Como jóvenes, debemos ir adoptando buenas actitudes para un futuro, ya que después es más difícil cambiarlas. Empecemos a amarnos hoy, mañana y siempre. Así, será más fácil dar amor porque empece a amarme a mi mismo.
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Por: Rocío González.
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